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POCO RUIDO Y MUCHAS NUECES Sobre la polución sonora, las grasas, y su impacto en el cerebro.

Actualizado: sep 13

Nuestra exposición continua al ruido, aceptada como la nueva norma a fuerza de costumbre, es notablemente perturbadora para las neuronas, ya sin ello bastante sensibles a múltiples agresiones ambientales. Paralelamente, el abuso de los aceites poli-insaturados en la dieta contemporánea estándar (aceites baratos de soja, maíz o maní, tan corruptibles por oxidación), causa daño a las membranas de las células nerviosas, muy sensibles a la peroxidación lipídica. Por su estructura misma, los ácidos grasos poli-insaturados son sumamente sensibles a ciertos subproductos del oxígeno –las especies reactivas o “radicales libres”- que se ligan a las grasas, causando la tan dañina peroxidación lipídica (nombre técnico del proceso que hace que la grasa se ponga rancia).



Si bien nuestra atención se ha centrado recientemente en los danos ocasionados al cerebro por la falta de sueño, traumatismos craneanos, metales pesados y otras agresiones, los ruidos de intensidad superior a 60 decibeles (dB) son también un estresor permanente para los humanos en las ciudades. La exposición prolongada al ruido intenso tiene también demostrados efectos nocivos sobre el sistema endocrino, el control bioeléctrico de la función cardíaca y puede inducir desordenes neuropsiquiátricos. El ruido intenso perturba no solo el tejido neuronal y sus mensajeros químicos (neurotransmisores) sino también la información genética de las células cerebrales de ciertas áreas. La exposición sostenida al ruido causa daño inmediato del ADN y alteraciones histoquímicas que duran mucho tiempo, generando efectos neuropsiquiátricos como ansiedad, irritabilidad, depresión y paranoia.


Tres sencillas medidas contribuyen a paliar el impacto dañino de nuestro medio ambiente en el cerebro:

  1. Disminuir todo lo posible el ruido a que nos exponemos (para esto podemos evitar conscientemente el estruendo que nosotros mismos generamos, es decir aquel que está bajo nuestro control, y al mismo tiempo podemos usar audífonos cobertores o discretos tapones para aislarnos del urbano o industrial),

  2. Incluir gran cantidad de ácidos grasos contenidos en ciertas semillas (específicamente las nueces -Juglans regia-), y

  3. Incorporar sistemáticamente antioxidantes liposolubles (solubles en grasa) como las vitaminas A, E y el Ácido Lipóico para proteger las membranas neuronales.


REFERENCIAS:


Loud Noise Exposure Produces DNA, Neurotransmitter and Morphological Damage within Specific Brain Areas. Giada Frenzilli,1,* Larisa Ryskalin,2,* Michela Ferrucci Front Neuroanat. 2017 Length of occupational noise exposure and blood pressure. Lang T, Fouriaud C, Jacquinet-Salord MC Int Arch Occup Environ Health.


Effects of loud noise exposure on DNA integrity in rat adrenal gland. Frenzilli G1, Lenzi P, Scarcelli V, Fornai F, Pellegrini A, Soldani P, Paparelli A, Nigro M. Environ Health


Loud noise enhances nigrostriatal dopamine toxicity induced by MDMA in mice. Gesi M1, Ferrucci M, Giusiani M, Lenzi P, Lazzeri G, Alessandrì MG, Salvadorini A, Fulceri F, Pellegrini A, Fornai F, Paparelli A. Microsc Res Tech.



Ernesto Prieto Gratacós

Laboratorio de Terapia Metabólica, Buenos Aires.

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